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Fernando Mayorga

A pie, recorriendo los límites del tiempo...

Arte amerindio

En Guayaquil, desde mi escritorio.

«Yum Uil, ocelotl e itzcuintli»
El dios del maíz, el jaguar y el perro.

Para decorar los encabezados de estas páginas preferí volver al arte prehispánico, he empezado con el arte de los antiguos pueblos nahua y maya, más adelante incluiré muestras de tierras sudamericanas. No las elegí para resaltar algún significado especial más que el estético y mi gusto por el arte figurativo naturalista de dichas culturas, sin olvidar su expresividad.

La primera escultura corresponde al dios maya del maíz «Yum Uil» representado como un joven acorde con el ideal de belleza del período Clásico (200 a.C. - 900 d.C.), la imagen personifica la abundancia y la prosperidad asociadas a las bondades de la actividad agrícola. La obra es parte de la colección de arte mesoamericano del Museo Británico y originalmente estaba ubicada en la antigua ciudad maya de Copan formando parte de una serie de esculturas que decoraban la cornisa principal de un templo al que los antropólogos identifican como “Estructura 22”.

Las obras siguientes, a diferencia de la primera son de factura azteca y representan dos animales siempre presentes en la rica iconografía nahua: el jaguar «ocelotl» y el perro «itzcuintli». Si bien ambas criaturas también conforman el corpus mitológico de la cultura nahua, las que elegí destacan por su realismo y porque la intención del artista no se inclina por lo mitológico y lo fantástico como en otras obras de arte nahua; ¿a qué me refiero …? por ejemplo el jaguar, felino muy reverenciado, simboliza para los aztecas el poder, la guerra y la fertilidad; incluso estaba vinculado con el linaje de los gobernantes, sin embargo en esta obra no apreciamos alguna referencia de caracter simbólico; la bufanda es indicio de su domesticación.

Como señalé, la obra elegida aquí representa un jaguar domesticado; fue encontrada en Monte Albán y es parte de la colección del Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México.

Para terminar un pequeño ejemplo de la poesía náhuatl, obra del gran maestro de la palabra y rey de Texcoco, Nezahualcóyotl «Coyote que ayuna»:

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.

Hasta pronto

Publicado por Fernando el 28 Sep 2014
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